Prueba Jeep Grand Cherokee 3.6 V6 Overland
El nuevo Jeep Grand Cherokee ha llegado ha nuestro mercado para ofrecer aquello que se espera de la tradición de su nombre, es decir, un comportamiento de auténtico todoterreno

El modelo Grande Cherokee de Jeep desde siempre ha aportado un valor añadido, en forma de lujo y comodidad para sus pasajeros. Las versiones Overland, de momento las únicas disponibles en nuestro mercado, cuentan con un equipamiento muy completo que incluye tapicería de cuero para asientos, puertas y salpicadero, equipo de sonido Hi-Fi y navegador y volante de madera calefactable, entre otros detalles.
Es en movimiento, sin embargo, donde el Jeep Grand Cherokee muestra sus verdaderas aptitudes. El motor 3.6 V6 forma parte de la nueva generación Pentastar de propulsores gasolina, en la que se ha incrementado la potencia hasta los 286 CV, suficientes para mover con soltura sus más de dos toneladas de peso. Asociado a un cambio automático de 5 velocidades de relaciones muy largas, la marca declara para esta mecánica un consumo medio de 11,4 l/100 km, aunque en una conducción real es fácil que el gasto se dispare por encima de los 17 l/100 km.
Sobre el asfalto, el Jeep Grand Cherokee se muestra como un coche muy cómodo, ideal para autopistas despejadas. En carreteras más reviradas su comportamiento es más comprometido, al hacerse más evidente la suavidad de la suspensión.
Es fuera del asfalto, sin embargo, donde este todoterreno muestra toda su esencia. Equipado con reductora y bloqueo de diferenciales, es capaz de salir airoso de muchas situaciones en las que cualquier 4x4 debe dar marcha atrás.
Para el Jeep Grand Cherokee Yofindo aconseja los neumáticos Michelin Latitude Tour, ruedas perfectas para un 4x4 o unos Syron 4x4 Cross 1, una opción más asequible pero de gran calidad.