Nueva unidad de Neonatología en la Clínica Santa Isabel de Sevilla
La clínica está a punto de estrenar este ala de su Servicio Integral de Pediatría, con el que cuatro incubadoras y dos cunas térmicas atenderán a bebés recién nacidos. Están a punto de ampliar las prestaciones de las consultas pediátricas con una flamante Unidad de Neonatología, con cuatro incubadoras, dos cunas térmicas y los correspondientes monitores para esta especie de UVI para los recién nacidos, equipada con la más alta tecnología.
Todavía no está a pleno rendimiento. Cuando lo esté, los 40 niños diarios que atiende el Servicio Integral de Pediatría de la Clínica Santa Isabel serán 50, tal vez 60. Será pleno invierno, la época en la que los más pequeños se acatarran, se infectan y, en los casos más graves, su salud se puede ver comprometida de forma muy seria. Pero el equipo que trabaja con la pediatra Paula Crespo está preparado.
De hecho, están a punto de ampliar las prestaciones de las consultas pediátricas con una flamante Unidad de Neonatología, con cuatro incubadoras, dos cunas térmicas y los correspondientes monitores para esta especie de UVI para los recién nacidos, equipada con la más alta tecnología.
Estas incubadoras protegen sobre todo a bebés que presentan distrés (dificultades) respiratorio del recién nacido, bien por haber nacido antes de lo normal, bien por partos que se complican a última hora. En estos últimos casos, explica la pediatra, el 24 o 48 horas se consigue estabilizarlos. También son candidatos a la incubadora los pequeños que no controlan aún bien la temperatura de su cuerpo.
«Serán pocos los niños que lleguen porque los embarazos cada vez se controlan y monitorizan mejor. Si llegan a término con alguna complicación estamos preparados», explica la doctora en una de las consultas del servicio integral, que incluye, además de esta nueva unidad, una unidad de seguimiento del niño sano, urgencias permanentes las 24 horas, consultas diarias previa cita y especialidades como Alergología Pediátrica, Aparato Digestivo, Traumatología, Otorrino, etcétera... un equipo de 11 médicos en total concentrados en la salud de los más pequeños, desde el nacimiento hasta los 14 años.
Asimismo, en la Clínica Santa Isabel se realizan pruebas como el screening auditivo de hipoacusia neonatal, que detecta nada más nacer si los más pequeños tienen problemas al oír; así como revisiones voluntarias de la vista de los niños a los 1, 3 y 6 años, con lo que se detectan problemas de visión mucho antes de que los pequeños pisen la escuela.
«Nacen menos niños, pero existe mayor demanda de atención pediátrica. La mayor parte de los niños pasa por patologías menores y con servicios como el de Neonatología no hay que derivarlos a hospitales de referencia y se evita la separación madre-hijo», explica la doctora Crespo, y apostilla: «Hay menos niños, pero acuden más a las consultas y se les atiende mejor. Los padres, además, están más concienciados e informados». Las dolencias más frecuentes entre los niños sevillanos tienen que ver con infecciones respiratorias, procesos febriles (entre el catarro corriente y la neumonía) y, más en verano que en invierno, infecciones gastrointestinales.
El clima de la ciudad, además, viene bien porque las bronquiolitis se retrasan respecto al norte de España, pero los casos de alergia y asma suelen ser más exacerbados debido a la abundancia de ácaros y pólenes.
En cuanto a la prevención, los padres de los niños muy pequeños deben tener cuidado para que no contraigan la tosferina, que puede ser muy grave, y deben evitar el contacto de hermanos u otros allegados con infecciones respiratorias con los bebés.
No todo está pensado para los bebés. De hecho, los niños de 14 años tienen problemas de salud muy diferentes (por ejemplo, traumatismos) y también los atienden los pediatras de la Clínica Santa Isabel. El servicio está incluido dentro de la cartera de prestaciones de los socios de Asisa. De hecho, uno de los mayores problemas de los niños cuando crecen se llama obesidad, y es difícil de tratar.
«Es fundamental cambiar los hábitos no ya del niño, sino de toda su familia a la hora de alimentarse», desgrana la pediatra Crespo.