Sector Asegurador ha publicado el Informe 2025: Ciberseguridad en el Sector de la Educación, un análisis completo que pone en situación al sector, examina las principales amenazas con un mayor impacto a nivel operativo, legal y reputacional en centros educativos españoles, y que ofrece medidas concretas para elevar la preparación frente a incidentes.
El análisis persigue un objetivo claro: el dar a conocer los principales riesgos del sector y cómo pueden prepararse las instituciones educativas para afrontarlos con garantías.
La radiografía del riesgo: cifras clave
Principales riesgos en el aula digital
El informe identifica como vectores predominantes el hacking/intrusiones, los errores humanos y la ingeniería social (phishing), a menudo combinados con ransomware y explotación de vulnerabilidades sin parchear.
La irrupción de la IA generativa amplifica la amenaza mediante phishing hiperrealista, clonación de voz (vishing) y deepfakes, además de la automatización de campañas y la creación de mutaciones de malware a escala.
El informe propone una pirámide de protección y un programa de medidas priorizadas.
"La cuestión ya no es ‘si’, sino ‘cuándo’. El sector educativo gestiona datos especialmente sensibles y depende tener una continua disponibilidad. Este informe transforma la intuición en un plan medible y realista para proteger la continuidad educativa y la confianza de familias y estudiantes", afirma José Romero, CEO de Sector Asegurador.
Metodología y alcance
El análisis combina evidencias propias (revisión de 2.700 sitios web de colegios y 216 entidades de educación superior en España con especial foco en exposición de credenciales y accesos) con datos de referencias internacionales sobre tendencias de ataque, costes y cumplimiento.
Link para descargar el informe de ciberseguridad en el sector educativo octubre 2025.
Conclusión
El Informe 2025 es la primera visión integral de los ciberriesgos en la educación española y una hoja de ruta práctica para elevar la madurez de ciberseguridad del sector. Su objetivo es que equipos directivos (CEO, CISO, CIO, CFO) dispongan de criterios objetivos para priorizar inversiones, reducir la superficie de ataque y fortalecer la resiliencia de forma sostenida.