Recursos humanos

Cuando la vida personal entra en la oficina: la confianza como base para gestionar el bienestar emocional de los equipos

Madrid30 octubre 2026
Los expertos de Cigna Healthcare recomiendan evitar que el malestar emocional se interprete automáticamente como falta de compromiso, facilitar el acceso a recursos de apoyo y valorar posibles ajustes en la organización del trabajo

La enfermedad de un familiar, una separación, la pérdida de un ser querido o las dificultades económicas pueden generar un malestar emocional que no desaparece al comenzar la jornada laboral. Sin embargo, algunas personas intentan mantener una apariencia de normalidad ante sus equipos, un comportamiento relacionado con la supresión emocional, que consiste en inhibir la expresión externa de las emociones sin que estas necesariamente desaparezcan. Aunque reservarse lo que uno siente puede ser una forma de proteger la intimidad, el problema surge cuando esa discreción deja de ser una elección y responde a la presión de mostrarse siempre disponible, capaz y emocionalmente estable.

Esta necesidad de aparentar normalidad puede generar una situación contradictoria. Mientras la persona intenta proteger su imagen profesional ocultando su malestar, también puede estar dificultando que su responsable comprenda sus necesidades y le ofrezca apoyo. De hecho, según la encuesta OSH Pulse 2025, de la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (EU-OSHA), el 54% de los españoles considera que revelar un problema de salud mental podría perjudicar su carrera profesional, frente al 48% de media europea. Junto al temor a las posibles consecuencias profesionales, se suma la percepción de apoyo. Según los datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), los españoles valoran con un 8,91 sobre 10 la posibilidad de contar con sus familiares en caso de necesidad y con un 7,95 el respaldo de sus amistades, mientras que los compañeros de trabajo o estudios obtienen un 6,42. Por su parte, según datos del Cigna International Health Study, menos de la mitad de los españoles (47%) considera que su responsable directo apoye sus compromisos familiares y personales. Por lo tanto, cuando el temor a las consecuencias profesionales coincide con una percepción limitada de apoyo, la supresión emocional puede convertirse en una forma de autoprotección que añade al malestar personal el esfuerzo de disimularlo durante la jornada laboral.

"Nadie debería sentir que tiene que dejar sus preocupaciones personales en la puerta de la oficina para demostrar su profesionalidad. Esto no significa que los empleados deban compartir los detalles de su vida privada, sino que puedan reconocer cuándo necesitan apoyo sin temor a ser juzgados. Para conseguirlo, es fundamental que los líderes generen relaciones de confianza, sepan escuchar y ofrezcan soluciones adaptadas a cada situación, desde una mayor flexibilidad hasta una reorganización temporal de las responsabilidades, respetando siempre las necesidades del conjunto del equipo", explica Amira Bueno, directora de Recursos Humanos de Cigna Healthcare España.

Para evitar que la necesidad de aparentar normalidad se convierta en una carga añadida, los expertos de Cigna Healthcare señalan cinco pautas dirigidas a los líderes y sus equipos: