Son muchos los bancos que, en los últimos años, comercializan cuentas bancarias para clientes que no tienen nómina o que, simplemente, no quieren cambiarse de entidad. Suelen ser cuentas sin comisiones, en las que el mantenimiento es gratuito puesto que permiten realizar la mayor parte de operativa bancaria sin costes.
Sin embargo, los seis grandes bancos de España ganaron solo en el primer trimestre de este año más de 5.000 millones de euros en comisiones, un 13,6% más que el año pasado. Tal y como explica Guillermo Vicandi, cofundador y CEO de BNEXT, “los bancos basan su estrategia en comercializar cuentas gratuitas, pero con muchos requisitos. El primer truco para conseguir esas comisiones es incluir en sus contratos condiciones que un porcentaje nada desdeñable de personas va a obviar o no va a poder cumplir porque no lee la letra ‘pequeñísima’ que tienen”.
Muchas de las críticas a la banca tradicional vienen por su falta de transparencia o la mala experiencia de los clientes, lo que ha influenciado en la redefinición del sistema financiero y la creación de alternativas, como las actuales fintech. Estas fueron las principales motivaciones –junto con el avance de la tecnología y el creciente mercado millennial- que llevaron a Guillermo Vicandi y Juan Antonio Rullan a crear BNEXT, el primer Neobanco creado en España.
Comisiones en función de las operaciones que se realicen:
Medidas para evitar costes ocultos
Tal y como recomienda Bnext, la principal medida para evitar costes extras es leerse detenidamente la letra pequeña de las webs bancarias, no dejarse cegar por los regalos “ya que tarde o temprano lo cobrarán en comisiones”, e intentar buscar los bancos más transparentes. “Hoy en día muchos hay bancos que ofrecen TV, móviles e incluso viajes gratis para nuevos clientes, pero muchos de ellos esconden ciertos requisitos (como el compromiso de permanencia) que si no se cumplen su penalización puede salir más cara que lo que costaría el producto regalado en el mercado. Suelen ser trampas ideadas para que no leamos la letra pequeña. Hay que elegir bancos en los que confiar, cuanto más transparentes mejor”, señala Guillermo.